La canela, conocida durante generaciones por su aroma cálido y su presencia infaltable en postres y bebidas tradicionales, empieza a ocupar un nuevo espacio lejos de la cocina: el de la ciencia y la salud cardiovascular. Este ingrediente milenario, utilizado desde la antigüedad en la medicina tradicional, hoy despierta el interés de investigadores que analizan su potencial para apoyar el control de la presión arterial.
Más allá de creencias populares, la canela se perfila como un aliado natural que podría complementar hábitos saludables orientados al bienestar del corazón. Estudios recientes sugieren que sus beneficios no se limitan al sabor, sino que podrían extenderse a mecanismos clave del sistema circulatorio, abriendo nuevas posibilidades dentro de un enfoque integral de salud.

Un efecto natural sobre los vasos sanguíneos
La canela contiene compuestos bioactivos como flavonoides, polifenoles y cumarinas reconocidos por su capacidad vasodilatadora. Estas sustancias favorecen la relajación y expansión de los vasos sanguíneos, permitiendo un mejor flujo de sangre y reduciendo la resistencia arterial, un factor determinante en los niveles de presión.
Investigaciones científicas indican que el consumo regular de canela durante varias semanas puede contribuir a una reducción moderada tanto de la presión sistólica como de la diastólica, especialmente en personas con hipertensión leve o moderada. Aunque los efectos no sustituyen tratamientos médicos, sí apuntan a un beneficio complementario respaldado por evidencia.
Un vínculo clave con el metabolismo y la insulina
El impacto de la canela va más allá del sistema circulatorio. Diversos estudios han demostrado que este ingrediente puede mejorar la sensibilidad a la insulina, un aspecto fundamental en la regulación de la presión arterial. La resistencia a la insulina, según publicaciones especializadas como el American Journal of Hypertension, es un factor de riesgo importante en el desarrollo de hipertensión.
Al favorecer un mejor uso de la glucosa por parte del organismo, la canela contribuye indirectamente a estabilizar la presión arterial. Este efecto resulta especialmente relevante para personas con prediabetes o diabetes tipo 2, quienes enfrentan un riesgo cardiovascular más elevado.
Protección antioxidante e inflamatoria
La inflamación crónica y el estrés oxidativo son enemigos silenciosos de la salud cardiovascular. En este contexto, la canela destaca por su alto contenido de antioxidantes y compuestos antiinflamatorios que ayudan a proteger las arterias del daño progresivo.
La evidencia científica señala que estos componentes reducen la inflamación vascular y neutralizan los radicales libres, contribuyendo a preservar la elasticidad y el buen funcionamiento de los vasos sanguíneos. Además, el consumo de canela se asocia con una disminución del colesterol LDL, conocido como “colesterol malo”, lo que refuerza su posible rol preventivo frente a eventos cardiovasculares graves.
Consumo consciente y responsable
Pese a los resultados alentadores, los especialistas subrayan que la canela no debe considerarse una solución milagrosa. Su uso debe integrarse de forma responsable y siempre como complemento de los tratamientos médicos indicados. Algunos suplementos concentrados pueden contener niveles elevados de cumarina, una sustancia que puede resultar perjudicial para personas con problemas hepáticos.
Incorporar canela a la alimentación diaria en avena, infusiones o yogur puede ser una forma segura y natural de aprovechar sus beneficios. Sin embargo, el control de la presión arterial sigue dependiendo principalmente de hábitos comprobados: una dieta equilibrada y baja en sodio, actividad física regular, control del peso, manejo del estrés y seguimiento médico constante.
Un aliado dentro de un enfoque integral
En definitiva, la evidencia actual sugiere que la canela puede aportar beneficios reales cuando forma parte de un enfoque integral de salud cardiovascular. No reemplaza tratamientos ni cuidados médicos, pero sí recuerda que, en algunos ingredientes simples y ancestrales, la naturaleza sigue ofreciendo herramientas valiosas para cuidar el corazón y mejorar la calidad de vida.
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