La irritación en los ojos figura entre los motivos de consulta más habituales en servicios médicos. Enrojecimiento, picazón, ardor y sensación de arenilla suelen percibirse como molestias leves, pero en muchos casos responden a dos afecciones distintas: la conjuntivitis infecciosa y la alergia ocular. Aunque comparten síntomas, sus causas, riesgos y tratamientos no son los mismos.
Especialistas de la Cleveland Clinic advierten que distinguir entre ambos cuadros resulta fundamental para evitar complicaciones, proteger la salud visual y, en el caso de las infecciones, reducir el riesgo de contagio en el entorno familiar, escolar o laboral. Reconocer las señales a tiempo permite actuar de manera adecuada y acudir al profesional indicado cuando los síntomas lo requieren.

Dos causas distintas para un mismo malestar
La conjuntivitis es la inflamación de la conjuntiva, la membrana que recubre la parte blanca del ojo y el interior de los párpados. Puede tener origen viral o bacteriano, mientras que la conjuntivitis alérgica aparece como respuesta a la exposición a alérgenos como polvo, polen, caspa de animales o sustancias irritantes presentes en productos de uso cotidiano.
Aunque ambas producen enrojecimiento y picazón, la forma infecciosa suele iniciarse en un solo ojo y posteriormente extenderse al otro, además de ser altamente contagiosa. En cambio, la alergia ocular afecta desde el inicio a ambos ojos y no se transmite entre personas.
Contagio, secreciones y señales de alerta
El doctor Robert Engel, optometrista de la Cleveland Clinic, explica que la conjuntivitis infecciosa puede propagarse fácilmente por contacto directo con personas infectadas o al tocar superficies contaminadas y luego los ojos. En la conjuntivitis alérgica, el problema no es el contagio, sino la exposición repetida a los agentes desencadenantes.
La secreción ocular también ayuda a orientar el diagnóstico. Cuando el flujo es espeso y persistente, suele asociarse a infecciones bacterianas. En cambio, la secreción clara y acuosa es más frecuente en alergias o infecciones virales. El picor intenso es más característico de la alergia ocular, mientras que en la conjuntivitis infecciosa predominan las molestias y el enrojecimiento.
Ambas condiciones pueden generar ardor y sensación de cuerpo extraño en los ojos. Sin embargo, la hinchazón de la conjuntiva aparece con mayor frecuencia en cuadros alérgicos, mientras que el enrojecimiento marcado es más típico de la conjuntivitis infecciosa.
Cómo se tratan
En la mayoría de los casos, la conjuntivitis infecciosa evoluciona favorablemente en un periodo de cinco a diez días, aun sin tratamiento específico. Las lágrimas artificiales o colirios indicados por un profesional pueden aliviar las molestias. Si los síntomas empeoran o no mejoran tras dos días, se recomienda consultar al especialista para valorar la necesidad de gotas oftálmicas específicas.
En la conjuntivitis alérgica, la principal medida es evitar el contacto con el alérgeno. Los colirios antihistamínicos suelen ser útiles para controlar los síntomas, y en casos persistentes pueden indicarse gotas con esteroides bajo supervisión médica, especialmente durante temporadas de alta concentración de polen, cuando las molestias pueden prolongarse por semanas.
Recomendaciones y cuándo consultar
Compresas frías y lágrimas artificiales sin conservantes pueden ofrecer alivio temporal en ambos cuadros. No obstante, los especialistas de la Cleveland Clinic aconsejan evitar la automedicación, en particular el uso prolongado de colirios descongestionantes por más de cinco días, ya que pueden generar dependencia y empeorar el enrojecimiento.
Engel subraya que la aparición de síntomas como sensibilidad marcada a la luz o pérdida de visión requiere atención médica inmediata, ya que podrían ser señales de afecciones más graves, como la uveítis u otros procesos inflamatorios internos del ojo.
En todos los casos, una evaluación oportuna por parte de un profesional de la salud permite identificar la causa del problema, iniciar el tratamiento adecuado y favorecer una recuperación más rápida, además de prevenir complicaciones y contagios innecesarios.
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