Pasar varias horas frente a la computadora, revisar constantemente el celular o utilizar otros dispositivos digitales puede terminar provocando molestias que muchas personas ya consideran habituales. Ardor, pesadez en los ojos, visión borrosa momentánea, sequedad e incluso dolor de cabeza suelen aparecer después de una exposición prolongada.

Aunque estos síntomas no necesariamente indican una enfermedad ocular, sí pueden afectar la concentración, el rendimiento y la comodidad durante las actividades diarias. Este conjunto de molestias es conocido como síndrome de visión por computadora o fatiga visual digital y está relacionado principalmente con el esfuerzo constante que realizan los ojos al permanecer enfocados durante largos periodos.
Una revisión publicada en Future Science OA estimó que este problema puede afectar a cerca del 69 % de las personas analizadas, aunque su frecuencia varía dependiendo de la edad, los hábitos y la cantidad de tiempo que cada persona permanece frente a dispositivos electrónicos.
¿Por qué las pantallas cansan los ojos?
La lectura en una pantalla exige condiciones diferentes a las de un texto impreso. El brillo, los reflejos, el contraste, la distancia y la definición de las letras pueden obligar a los ojos a realizar ajustes constantes para mantener el enfoque.
A esto se suma el trabajo conjunto de dos funciones visuales: la acomodación, que permite enfocar objetos a distintas distancias, y la convergencia, que coordina ambos ojos cuando se observa algo cercano. Mantener este esfuerzo durante varias horas puede generar sensación de cansancio o dificultad para enfocar.
Otro factor importante es el parpadeo. La American Academy of Ophthalmology señala que normalmente una persona parpadea alrededor de 15 veces por minuto, pero frente a una pantalla esa frecuencia puede disminuir hasta unas 5 o 7 veces.
Parpadear menos favorece la evaporación de las lágrimas que protegen la superficie ocular y puede provocar sequedad, ardor, irritación, lagrimeo o sensación de tener algo dentro del ojo.
La Cleveland Clinic también advierte que pasar alrededor de dos horas seguidas frente a una pantalla puede aumentar la posibilidad de desarrollar síntomas. Una iluminación deficiente, los reflejos, una postura incorrecta, la cercanía excesiva al dispositivo y la falta de descansos pueden empeorar el problema.
Las molestias no se limitan a los ojos. Algunas personas también presentan dolor de cabeza, cuello, hombros o espalda debido a las posiciones mantenidas durante largos periodos.
Señales que no conviene ignorar
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran la visión borrosa temporal, sensación de ojos secos o cansados, ardor, sensibilidad a la luz, irritación y dificultad para mantener el enfoque.
En la mayoría de los casos, estos malestares pueden mejorar al reducir el tiempo continuo frente a la pantalla y modificar algunos hábitos. Sin embargo, cuando persisten, aumentan de intensidad o afectan las actividades cotidianas, es recomendable consultar con un especialista.
Una evaluación oftalmológica también puede detectar problemas de visión no corregidos, como miopía u otras dificultades de enfoque, que podrían aumentar el esfuerzo necesario para mirar dispositivos electrónicos.
Hábitos sencillos para proteger la vista
Una de las recomendaciones más conocidas es aplicar la regla 20-20-20. Consiste en que, por cada 20 minutos frente a una pantalla, se observe durante al menos 20 segundos un objeto situado aproximadamente a seis metros de distancia.
Estas pequeñas pausas permiten relajar temporalmente el enfoque cercano y disminuir la carga visual acumulada.
La distancia también juega un papel importante. La pantalla debería mantenerse aproximadamente entre 50 y 65 centímetros del rostro y ligeramente por debajo de la altura de los ojos. Esto puede ayudar tanto a disminuir el esfuerzo visual como a mantener una postura más cómoda para el cuello y los hombros.
También es recomendable reducir los reflejos, ajustar el brillo de acuerdo con la iluminación del lugar, aumentar el tamaño de las letras cuando sea necesario y recordar parpadear con mayor frecuencia.
Cuando aparece sequedad ocular, las lágrimas artificiales pueden proporcionar alivio en algunos casos, mientras que utilizar un humidificador puede ser útil en ambientes demasiado secos.
Los dispositivos electrónicos forman parte de la vida cotidiana y no siempre es posible reducir considerablemente su uso. Por eso, incorporar pausas frecuentes, cuidar la distancia y mantener una buena postura pueden marcar una diferencia importante para evitar que varias horas frente a una pantalla terminen convirtiéndose en una jornada de molestias para los ojos.
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