¿Por qué comer arándanos y cómo incorporarlos a tu dieta?
¿Por qué comer arándanos y cómo incorporarlos a tu dieta?
Categoría

Frescos o congelados, los arándanos combinan con desayunos, bebidas y platos salados. Su sabor entre dulce y ácido permite disfrutarlos de distintas maneras, y su aporte de fibra, vitamina C y compuestos antioxidantes los convierte en una buena opción dentro de una alimentación variada.

Una taza contiene aproximadamente 3,6 gramos de fibra, un nutriente que favorece el tránsito intestinal. Estos frutos aportan tanto fibra soluble, que forma una sustancia gelatinosa al entrar en contacto con el agua, como insoluble, que ayuda a dar volumen a las heces.

Su consumo puede contribuir a cubrir las necesidades diarias de fibra, aunque para lograrlo también es necesario incluir otras frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. Los beneficios para la salud dependen del conjunto de la alimentación y no de un solo producto.

¿Qué les da su color y su valor nutricional?

El tono azul violáceo de los arándanos se debe, en parte, a las antocianinas, pigmentos naturales que pertenecen al grupo de los polifenoles. También contienen vitamina C, quercetina y taninos, sustancias con actividad antioxidante que ayudan a neutralizar los radicales libres relacionados con el estrés oxidativo.

Esto no significa que sean un alimento milagroso. Su valor está en formar parte de una dieta diversa, con suficientes alimentos de origen vegetal y preparaciones acordes con las necesidades de cada persona.

Cómo elegirlos y conservarlos

Al comprarlos, buscá frutos firmes, de piel lisa y color azul oscuro o púrpura. Revisá todo el envase para identificar piezas con moho, arrugadas o que hayan soltado líquido, ya que pueden indicar deterioro.

En casa, mantenelos refrigerados y lavá únicamente la cantidad que vas a consumir. Guardarlos húmedos favorece su descomposición y reduce el tiempo durante el que conservan su calidad.

Si querés aprovecharlos por más tiempo, podés congelarlos y utilizarlos después en licuados, salsas o preparaciones horneadas.

Ideas para llevarlos a la mesa

No hace falta una receta complicada para incorporarlos a tus comidas. Algunas opciones son:

  • Agregarlos al yogur, la avena o los cereales del desayuno.
  • Licuarlos con otras frutas y leche o yogur natural.
  • Combinarlos con hojas verdes, nueces y queso en una ensalada.
  • Preparar una compota para acompañar quesos o platos salados.
  • Incorporarlos a panqueques, muffins y tartas.
  • Añadirlos al agua o al té para dar un toque de sabor.

En repostería, una opción es cubrir los arándanos congelados con un poco de la harina indicada en la receta antes de agregarlos a la mezcla. Incorporarlos al final y remover con suavidad ayuda a mantenerlos enteros y distribuirlos mejor.

Su sabor combina con vainilla, canela y anís, así como con limón, naranja, jengibre o vinagre balsámico. Al elegir una preparación, conviene considerar también la cantidad de azúcar y grasa que contiene: añadir fruta no determina por sí solo su calidad nutricional.

Este artículo fue publicado originalmente en Infobae y está protegido por derechos de autor. Todos los derechos reservados a Infobae. Puedes consultar el artículo original en su (https://www.infoabe.com).