El té de menta suele formar parte de las rutinas nocturnas de quienes prefieren una bebida caliente y libre de cafeína antes de acostarse. Su aroma fresco, su efecto reconfortante y su relación con el alivio de algunas molestias digestivas hacen que muchas personas lo asocien con una sensación de calma al final del día.
Sin embargo, esto no significa que la infusión tenga un efecto directo para provocar el sueño. La evidencia científica disponible todavía es limitada y buena parte de las investigaciones sobre la menta se han realizado utilizando aceites esenciales, extractos o aromaterapia, por lo que sus resultados no pueden trasladarse automáticamente al consumo de té.
Además, algunos estudios han relacionado la menta con una mayor atención y un mejor desempeño cognitivo, lo que sugiere que sus efectos pueden variar entre personas. Para algunos puede formar parte de una rutina relajante, mientras que en otros no necesariamente tendrá el mismo impacto sobre el descanso.

Puede favorecer la relajación, pero no funciona como sedante
A diferencia de sustancias utilizadas específicamente para inducir el sueño, el té de menta no tiene un efecto sedante comprobado. Su posible beneficio estaría más relacionado con el contexto en el que se consume.
Tomar una bebida caliente, reducir la actividad antes de acostarse y dedicar unos minutos a una rutina tranquila puede contribuir a que el cuerpo se prepare para descansar. En ese sentido, la infusión puede convertirse en una señal asociada al final de la jornada.
Su aroma mentolado también puede generar una sensación de frescura y bienestar que algunas personas encuentran agradable antes de dormir. No obstante, la respuesta puede ser distinta en cada organismo y no existe evidencia suficiente para afirmar que la menta mejora el sueño de manera generalizada.
Menos molestias digestivas podría significar un mejor descanso
Uno de los posibles beneficios del té de menta durante la noche está relacionado con la digestión. Tradicionalmente se ha utilizado para aliviar molestias como gases, distensión abdominal, indigestión y ciertos espasmos digestivos.
Cuando estas incomodidades disminuyen, conciliar el sueño o permanecer dormido puede resultar más fácil. En estos casos, la infusión no actuaría directamente sobre el sueño, sino que podría favorecerlo al reducir factores físicos que interfieren con el descanso.
El mentol presente en la menta también puede producir una sensación de mayor apertura de las vías respiratorias cuando existe congestión leve. Esa percepción de alivio podría resultar reconfortante durante un resfriado o cuadros similares, aunque no sustituye ningún tratamiento médico.
La evidencia científica todavía es limitada
Hasta ahora, los estudios específicos sobre el consumo de té de menta antes de dormir son escasos. Algunas investigaciones realizadas con aceite esencial de menta inhalado han observado mejoras en la calidad del sueño en determinados grupos de pacientes, pero esos resultados no permiten asegurar que una taza de infusión tenga el mismo efecto.
También existen estudios con resultados diferentes. Un ensayo realizado en adultos sanos encontró que el consumo de té de menta estuvo asociado con mejoras en algunas funciones cognitivas y con cambios en el flujo sanguíneo cerebral.
Estos hallazgos muestran que la menta no debe considerarse exclusivamente como una planta relajante. Dependiendo de la persona, el momento de consumo y otros factores, puede generar sensaciones distintas.
¿Quiénes deben tener precaución?
Aunque generalmente se considera una infusión segura cuando se consume con moderación, no todas las personas reaccionan de la misma manera.
La menta puede agravar la acidez o el reflujo gastroesofágico en algunas personas, especialmente si se consume poco antes de acostarse. Quienes presentan estas molestias con frecuencia deberían observar cómo responde su organismo o consultar con un profesional de la salud.
También conviene buscar orientación médica durante el embarazo o la lactancia, ante enfermedades renales o hepáticas, o cuando se utilizan medicamentos de forma habitual.
Otro aspecto sencillo, pero importante, es la cantidad de líquido. Tomar una taza demasiado grande justo antes de dormir puede provocar despertares durante la noche para ir al baño, anulando cualquier posible beneficio de la rutina.
En conclusión, el té de menta puede ser una bebida agradable para cerrar el día y contribuir indirectamente al descanso, principalmente por su efecto reconfortante y el posible alivio de algunas molestias. Sin embargo, la evidencia disponible no permite considerarlo un remedio para el insomnio ni asegurar que ayude a todas las personas a dormir mejor.
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