Atravesar situaciones difíciles forma parte de la experiencia humana y, en muchos casos, puede generar la sensación de estar atrapado sin salida. Sin embargo, la psicología ha demostrado que existen estrategias eficaces para atravesar la adversidad, recuperar la estabilidad emocional y proteger el bienestar mental.

Resiliencia y autocuidado: pilares del afrontamiento
Diversos estudios coinciden en que la resiliencia, junto con el autocuidado y el apoyo adecuado, puede marcar una diferencia significativa incluso en los contextos más complejos. La American Psychological Association define la resiliencia como la capacidad de adaptarse de forma positiva ante la adversidad, el trauma o el estrés intenso. No implica evitar el dolor, sino aprender a gestionarlo mediante recursos internos y externos que permitan avanzar.
Desde Psychology Today se subraya que esta habilidad no es innata ni estática, sino que puede desarrollarse con la práctica y el aprendizaje de herramientas psicológicas concretas.
Comprender y regular las emociones negativas
Durante una crisis es habitual que aparezcan emociones como tristeza, miedo, ansiedad o enojo. Estas reacciones son normales, pero pueden volverse problemáticas cuando toman el control de la conducta. La psicóloga clínica Beth Kurland, citada por GQ y Psychology Today, advierte que dejarse dominar por estas emociones dificulta la claridad mental y la toma de decisiones adecuadas.
Según la especialista, enfocar la atención en aquello que transmite seguridad al cuerpo ya sea una respiración consciente, un entorno tranquilo o un pensamiento de apoyo favorece la aparición de recursos internos como la autocompasión, la aceptación, la perspectiva y la capacidad de resolver problemas.
Gestionar las emociones no significa negarlas ni reprimirlas, pero tampoco permitir que definan cada reacción. La clave está en reconocerlas, aceptarlas y regularlas sin quedar atrapado en ellas.
Recuperar el sentido de control y la capacidad de acción
Otro aspecto esencial del afrontamiento es recuperar el sentido de control personal. Psychology Today explica que incluso pequeñas acciones pueden reducir significativamente el estrés y la ansiedad. Tomar decisiones simples como salir a caminar, organizar una tarea pendiente o buscar orientación profesional ayuda a restablecer la sensación de agencia frente a la incertidumbre.
Desde GQ se destaca que el autocuidado y la búsqueda de apoyo generan una base emocional más estable, aun cuando la situación externa no cambie de inmediato.
El valor del apoyo social y profesional
El acompañamiento emocional es un factor clave durante los momentos difíciles. Más allá de los consejos, la presencia y escucha de amigos, familiares o personas de confianza puede ser suficiente para recuperar el equilibrio emocional.
La conexión social, según GQ, fortalece la capacidad de afrontamiento. Compartir una conversación, reír o pasar tiempo con otros ayuda a disminuir la carga emocional. Psychology Today describe este proceso como co-regulación, es decir, la capacidad de recuperar el equilibrio emocional junto a otra persona, especialmente útil en estados de alta tensión.
Cuando el malestar se vuelve persistente, buscar ayuda profesional también constituye un paso fundamental para la recuperación.
Técnicas psicológicas para reducir el estrés
Entre las herramientas recomendadas se encuentra la Técnica de Liberación Emocional (EFT o Tapping), mencionada por Psychology Today. Esta práctica combina suaves golpecitos en puntos específicos del cuerpo con la verbalización de emociones y pensamientos relacionados con el malestar y la resiliencia.
El proceso comienza identificando las emociones intensas y luego orienta la atención hacia ideas de autocuidado y afrontamiento. Estudios citados por este medio indican que la técnica puede contribuir a reducir el estrés, la ansiedad y la tristeza.
El autocuidado como recurso diario
El autocuidado ocupa un lugar central en el proceso de recuperación. Identificar actividades o estímulos reconfortantes aunque sean pequeños puede tener un impacto significativo. Desde una alimentación consciente y caminatas al aire libre, hasta compartir tiempo con seres queridos o prestar atención a detalles que transmitan calma y seguridad.
Rick Hanson, experto citado por Psychology Today, explica que tomar consciencia de las experiencias positivas ayuda a contrarrestar la tendencia del cerebro a enfocarse en lo negativo y fortalece los recursos internos para afrontar dificultades futuras.
Crecer a partir de la adversidad
La psicología coincide en que no existen soluciones inmediatas, pero sí oportunidades de crecimiento personal en medio de la crisis. La American Psychological Association señala que la resiliencia no solo permite superar momentos difíciles, sino también aprender de ellos y desarrollar nuevas formas de interpretar la realidad.
Aceptar que el dolor no desaparece de forma instantánea, pero que puede volverse más manejable con estrategias adecuadas, facilita avanzar con mayor equilibrio. De este modo, la adversidad puede transformarse en un terreno fértil para el desarrollo de fortaleza emocional, aceptación y bienestar duradero.
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