La final de la Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo quedó marcada por lo ocurrido en el terreno de juego. Por primera vez en la historia del torneo, el partido decisivo incluyó un espectáculo musical durante el medio tiempo, reuniendo a algunas de las figuras más reconocidas de la industria internacional.
Madonna, Shakira, BTS y Justin Bieber encabezaron el evento celebrado el 19 de julio en el estadio de Nueva York y Nueva Jersey. También participaron Burna Boy, el director de orquesta venezolano Gustavo Dudamel, Coldplay y el coro infantil PS22, entre otros invitados. La producción estuvo a cargo de Global Citizen y contó con la dirección creativa de Chris Martin, vocalista de Coldplay.

Un espectáculo sin precedentes en el Mundial
La presentación, con una duración aproximada de 11 minutos, buscó unir el fútbol, la música y distintas expresiones culturales ante una audiencia mundial. Más de 350 artistas participaron en la puesta en escena, que incluyó coreografías, orquestas, efectos visuales y apariciones especiales.
Madonna fue una de las encargadas de abrir el espectáculo. La cantante llegó acompañada por las leyendas brasileñas Ronaldo y Ronaldinho antes de interpretar una nueva versión de su éxito Music. Su aparición dio paso a una serie de actuaciones que combinaron distintos géneros y generaciones musicales.
BTS llevó su energía al escenario con Dynamite, mientras que Justin Bieber ofreció una interpretación más íntima acompañado por su guitarra. El cantante canadiense fue presentado por Jason Sudeikis y Brendan Hunt, quienes aparecieron caracterizados como Ted Lasso y el entrenador Beard.
Shakira volvió a fortalecer su histórica relación con el Mundial al interpretar Dai Dai junto al artista nigeriano Burna Boy. La presentación contó con la participación de los Ghetto Kids de Uganda y se convirtió en uno de los momentos más dinámicos del espectáculo.
La colombiana ya había dejado su huella en anteriores ediciones del torneo con canciones como Hips Don’t Lie y Waka Waka, por lo que su presencia representó un vínculo entre la historia musical de la competición y esta nueva etapa de entretenimiento.

Orquestas, coros y personajes invitados
El espectáculo también incorporó elementos poco habituales en un evento deportivo. Gustavo Dudamel dirigió una agrupación integrada por músicos de la Filarmónica de Nueva York y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela.
A la celebración se sumaron personajes de Plaza Sésamo y Los Muppets, además del coro PS22 de Nueva York. El cierre reunió al coro infantil, Coldplay y varios invitados para presentar We Dance, una canción creada especialmente para la ocasión.
Música con una causa social
Más allá del entretenimiento, la presentación tuvo un propósito solidario. El espectáculo apoyó al Fondo Educativo FIFA–Global Citizen, una iniciativa destinada a ampliar el acceso de niños y jóvenes a una educación de calidad y a oportunidades relacionadas con el fútbol.
Los artistas participaron sin recibir pago por sus actuaciones y el fondo superó los 60 millones de dólares recaudados. La meta de la iniciativa es alcanzar los 100 millones para financiar proyectos educativos en diferentes países.
Con esta producción, la FIFA incorporó a su principal evento una fórmula similar a la utilizada durante años por el Super Bowl. El resultado fue una celebración que llevó la final más allá del deporte y convirtió el descanso del partido en un escenario de alcance mundial.
La participación de Madonna, Shakira, BTS, Justin Bieber y el resto de los artistas marcó el inicio de una nueva etapa para las finales mundialistas, en las que el fútbol y la música podrían volver a encontrarse para ofrecer un espectáculo dirigido a públicos de distintas generaciones.
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